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OPINION: La historia sesgada de un «socialista» en el imperio

159.COM.DO | 14 de mayo de 2022
OPINION: La historia sesgada de un «socialista» en el imperio

Prefacio

El pasado martes 5 de abril del año en curso, salió publicado en este diario ALMOMENTO.NET, un artículo del Sr. Carlos McCoy, titulado: «La guerra se ha convertido en uno de los más grandes negocios». Me bastó solo leer el título del mismo para saber por dónde venía la temática y en qué iba a desembocar. Y, en efecto, así mismo sucedió y no me había equivocado.

No le había respondido al Sr. McCoy, porque en esa semana estaba procesando una afección gripal, la cual no me permitió hacerlo. Pero, recuperado ya, me dispongo a ello y demostrar cuánta infamia y manipulación escrita hay en el mismo. (Ver): https://almomento.net/la-guerra-se-ha-convertido-en-uno-de-los-mas-grandes-negocios/#.

Deduzco que los lectores saben que el Sr. Carlos McCoy, forma parte de un grupo de los llamados «socialistas a distancia», los cuales escriben artículos en este medio, promoviendo los gobiernos izquierdistas en la región, ofertándolos como la panacea política para «resolver los males sociales, económicos y políticos» de los pueblos, apoyando a dictaduras totalitarias como la de Cuba, Venezuela y Nicaragua y, en última instancia, lo que está de moda: defender y justificar la masacre a civiles en que ha incurrido Rusia en su invasión a Ucrania por parte de esos apologistas del socialismo execrable y despótico.

De igual manera, no podía faltar su postura de cara a Estados Unidos y a Occidente, a los cuales siempre culpan de todos los males habidos y por haber. Es por eso que, aparte de Carlos McCoy, tenemos al inefable Miguel Espaillat Grullón, al Sr. J.C. Malone y, recientemente, se ha unido al grupo un tal Felipe Lora, el cual ejerce como profesor en Portland, Oregón, Estados Unidos.

Como podrán notar los amables lectores, ninguno de estos camajanes y oportunistas socialistas, que usan el lenguaje oral y escrito para defender una doctrina maldita y perversa como lo es el socialismo, vive en una nación socialista y, «extrañamente» todos enfilaron sus proas de migración no al sur, sino al norte, hacia la nación que más aborrecen e insertarse al sistema capitalista que, supuestamente, acusan de los males de los pueblos. ! Más cinismo, descaro e hipocresía no puede haber!

Que todos estos neo comunistas hayan elegido a los Estados Unidos para vivir y desarrollar sus actividades desde allí, respirando un aire de plena libertad y democracia, sentirse protegidos bajo el manto de los derechos humanos emanados de la Constitución de esa nación, seguros de no ser perseguidos ni acosados por exponer sus ideas, pareceres y, gozar a plenitud de los beneficios económicos, sociales y de salud que perciben, a pesar del odio y el desprecio que albergan en sus corazones hacia esta gran nación por su liderazgo en la geopolítica mundial, es una muestra palpable de que su conducta no es más que el reflejo de unos resentidos, hipócritas y fariseos en el ámbito de la política. Expresado esto, paso a dar mi opinión en torno a lo escrito en el artículo de referencia del Sr. Carlos McCoy.

Una historia sesgada y mal contada

Comienza su artículo el Sr. Carlos McCoy, con una frase muy conocida que reza: «Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus errores» (cierro cita). De igual manera, alega desconocer quién es el autor de la misma, por tener muchos padres putativos. Le puedo decir que el verdadero autor de esta frase, lo fue Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, mejor conocido como George Santayana, poeta, ensayista, filósofo y novelista español, siendo su obra más conocida: «La vida de la razón» en donde dejó plasmada dicha frase.

Más adelante, sigue con su narrativa sobre Polonia y dice (cito): «Si hay una nación que ha sufrido invasiones, guerras y catástrofe de todo tipo, a través de la historia es Polonia» (cierro cita). Luego se refiere a  los imperios que han avasallado a esa nación, como fueron: los mongoles, otomanos, romanos, el imperio austrohúngaro hasta llegar a la más reciente que fue la de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Prosigue el Sr. McCoy su relato y nos dice que (cito):  «En septiembre de 1939, los germanos firmaron un tratado de paz con los soviéticos comprometiéndose a no invadir a Polonia. Dos semanas más tarde, las fuerzas nazis entran en suelo polaco y se quedan por cinco largos años, hasta el fin de la segunda guerra mundial» (cierro cita). Debo recordarle al Sr. McCoy que el término «Segunda Guerra Mundial» es un nombre propio y, por ende, se debe escribir con letras mayúsculas.

Continúa el Sr. McCoy con su relato de la «historia», y nos dice (cito): «En ese quinquenio los teutones se ensañaron contra el pueblo polaco. Destruyeron la mayoría de sus ciudades, principalmente Varsovia, la capital. Instalaron seis de los más crueles campos de concentración nazis, destacándose el de Auschwitz, por ser el más extenso y el que tenía un mayor y despiadado nivel de crueldad.» (cierro cita). Más adelante nos recuerda al temible, despiadado y cruel capitán de la SS Dr. Josef Menguele Hupfauer, mejor conocido como «Ángel de la muerte»,  el cual hacía experimentos con seres humanos y en donde se afirma fueron asesinados un millón de judíos-polacos.

Como estilan estos neo comunistas, tratan de llevar al lector de manera sutil y de forma aviesa al objetivo que quieren, obviamente, desdibujando la historia y ocultando lo que no les conviene e imponiendo sus criterios conforme  a su credo político. En efecto, por eso describe McCoy lo siguiente (cito): «Todo este horror terminó cuando el ejército rojo de la Unión Soviética, hoy Federación Rusa, expulsa a los alemanes de Polonia y devuelve su liberado territorio a las autoridades polacas». (cierro cita).

Como siempre he sostenido, estos escritores neo comunistas generalmente son unos mentirosos cuando interpretan la historia y, por demás, unos fabuladores de la misma con tal de ajustarla a sus conveniencias. Pero, lamentablemente para ellos, la historia de los hechos se puede tratar de maquillar, pero jamás ocultar y la verdad siempre saldrá a relucir por encima de las intrigas. ¿Quién le dijo o en qué libro de historia leyó McCoy, que… «los rusos le devolvieron la soberanía a los polacos tras desalojar a los teutones de su territorio».

Eso es falso de toda falsedad, pues si bien es cierto que los rusos expulsaron a los nazis, estos a su vez (los rusos) se quedaron ocupando a Polonia durante 48 años, gobernándola con una férrea dictadura, como solía hacer Joseph Vissarianovich Stalin.

La Unión Soviética tenía para el 1945 unos 300 mil soldados rusos pisoteando la soberanía polaca. Los polacos tuvieron que esperar 48 años para ver salir el último soldado soviético, que se produjo el 17 de septiembre de 1993, siendo para la época presidente de Polonia Lech Walesa, el primer presidente obrero de Europa, hecho que aconteció en el palacio Belvedere de Varsovia, cuando el general soviético Leonid Kovalev, informó al jefe de Estado polaco que la retirada rusa había concluido.

Rusia no solo mancilló como los alemanes su patria, sino que dejaron una 70 mil hectáreas de terrenos totalmente contaminadas, ignorando los reclamos polacos para ser compensados por ese acto contra el medio ambiente.

Un dato muy significativo que quiero hacer notar, es que la retirada de las tropas soviéticas de Polonia, cambió el panorama de la geopolítica en la región en ese entonces, y permitió que los políticos tuvieran su propia visión.

Durante la fase final de la retirada, el penúltimo presidente soviético, Boris Nikoláyevich Yeltsin, visita Varsovia y Lech Walesa aprovecha la misma y le sugiere a Yeltsin que Polonia pase a formar parte de la OTAN y la respuesta del mandatario soviético fue positiva, consignando la misma en un documento oficial. Ese paso alentó a otras naciones a seguir el mismo ejemplo de Polonia y el resto es historia. Esto no lo contó McCoy en su historia sesgada.

La masacre de Katyn

Esta barbarie cometida por el gobierno de Joseph Stalin, durante la ocupación soviética en Polonia, tampoco fue motivo suficiente para que el inefable izquierdista Carlos McCoy, le hicieran mención en su relato histórico muy peculiar. Pero, como él no lo hizo, yo lo haré a ver si se anima a desmentirme. Sucedió tras la ocupación soviética en Polonia, de manera específica entre los meses de abril y mayo de 1940 y posterior a la expulsión de los nazis por parte de los soviéticos.

La masacre de Katyn fue una especie de asesinatos en masa de civiles, militares, policías e intelectuales, llevada a cabo por la policía secreta soviética (NKVD), dirigida en ese entonces por Lavrenti Pávlovich Beria, un intelectual y criminal sin escrúpulos al servicio de Stalin. Se estima que fueron asesinados unos 22 mil ciudadanos polacos, entre ellos muchos profesionales y con la finalidad de eliminar cualquier atisbo de oposición a la invasión soviética.

Como es costumbre y hoy lo vemos en la invasión a Ucrania, se les acusaba de «saboteadores, espías, funcionarios peligrosos, etc.» Es el mismo libreto que Vladimir Vladimirovich Putin Putina utiliza en su invasión a Ucrania, pero esta vez, acusa a los que combaten por su país de ser «nazistas».

Esta masacre en su momento, fue negada rotundamente por la Unión Soviética y, fue tan grande su descaro, que culparon de la misma a los alemanes cuando ocuparon a Polonia. Como podemos ver, es el mismo escenario que hoy palpamos a través de las imágenes que llegan en Mariúpol y Bucha, en Ucrania, donde se han encontrado gigantescas fosas llenas de cadáveres de ciudadanos ucranianos y, esta vez, se repite el hecho ejecutado por la misma nación en contra de otra invadida y en esta ocasión, el cinismo es tan grande que culpan a las propias autoridades ucranianas de estos genocidios.

Pero, la verdad siempre flota como el corcho, y ella salió a la luz pública 50 años después, cuando el presidente ruso Mikhail Sergeyevich Gorvachov, desclasificó los documentos en torno a este crimen de los soviéticos y admitió la culpabilidad de su nación en esta masacre. Es la misma película que hoy vemos en Ucrania, pero se ha avanzado tanto en las comunicaciones, que solo un demente, sociópata y un individuo sin alma y sin escrúpulos como lo es Vladimir Putin Putina, puede negarse a admitir tantas evidencias y culpa a las autoridades ucranianas de ello.

Y junto al criterio del Carnicero de San Petesburgo, hay tres dogmatizados y carentes de miramientos, como lo son Carlos McCoy, Miguel Espaillat Grullón, Y J. C. Malone, que se hacen eco de tan enfermizo razonamiento y así lo exponen cuando escriben sin un ápice de vergüenza, dignidad y decoro.

Entonces, partiendo de ese horrendo hecho registrado en la historia que el Sr. Carlos McCoy se saltó ex profeso, yo le cuestiono al autor su artículo carente de seriedad, cómo él se atreve a escribir lo siguiente (cito) : «Al parecer, el pueblo y el gobierno polaco han olvidado su historia y están por cometer un irreparable error» (cierro cita).

¿De qué error hablar el Sr. McCoy? ¿Cuál es la historia que el pueblo de Polonia ha olvidado, la sesgada que él contó o la que yo he escrito basado en los hechos sucedidos? ¿Desde cuándo una nación pisoteada por las botas invasoras durante 48 años, sus tierras contaminadas y 22 mil de sus ciudadanos asesinados por los rusos, tienen que estar agradecidos con ellos?

La postura digna, valiente y decorosa que ha asumido Polonia de cara a Ucrania, recibiendo 4 millones de refugiados, dándole albergue, comida, asistencia y siendo el trampolín de armas de los Estados Unidos y Occidente ante la agresión rusa, es la que tiene que asumir cualquier nación que ha pasado por la misma situación y que hoy agradece a los Estados Unidos y las naciones democráticas, ser un país libre, soberano y que le garantizan su inviolabilidad territorial ante el nuevo zarismo que impera en la patria de Pedro el Grande.

Sr. Carlos McCoy, no atice fuego en donde no lo hay. Es probable que esa falsa premisa de que pueda existir fisura entre las relaciones de hermandad entre Polonia y Ucrania por la región de Galitzia, es propia de los laboratorios de mentiras que funcionan en Rusia en su campaña mediática para crear falsas situaciones.

Esas son cosas ya del pasado y entre Polonia y Ucrania hay un claro entendimiento de que esas tierras pertenecen a Ucrania después del colapso de la Unión Soviética en 1991, las cuales quedaron a buen recaudo del gobierno ucraniano por estar formando ya parte de su territorio.

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